Ese
flaco que me espera, puntual como pocos, en una esquina de la plaza
de Arequipa es el escritor Orlando Mazeyra. Nunca antes lo vi en
persona, pero lo reconozco en el acto. Es más alto de lo que
imaginé, más que yo, o sea, y quizá ese rasgo acentúe su
delgadez. Su corte de pelo, casi al rape, es idéntico al que lleva
en las fotos que aparecen en las solapas de sus libros, en su
Facebook y en su blog. Nuestra cita era a la 1:00 p.m. La
concertamos, vía Face, hace solo un par de horas. Pucha,
llego tres minutos tarde.jueves, 15 de agosto de 2013
SIMPLEMENTE ORLANDO *
Ese
flaco que me espera, puntual como pocos, en una esquina de la plaza
de Arequipa es el escritor Orlando Mazeyra. Nunca antes lo vi en
persona, pero lo reconozco en el acto. Es más alto de lo que
imaginé, más que yo, o sea, y quizá ese rasgo acentúe su
delgadez. Su corte de pelo, casi al rape, es idéntico al que lleva
en las fotos que aparecen en las solapas de sus libros, en su
Facebook y en su blog. Nuestra cita era a la 1:00 p.m. La
concertamos, vía Face, hace solo un par de horas. Pucha,
llego tres minutos tarde.martes, 6 de agosto de 2013
SUEÑO CON SERPIENTES
lunes, 10 de junio de 2013
Lurgio Gavilán Sánchez: "El monstruo es el pensamiento Gonzalo”*
Era todavía un niño cuando se unió a Sendero Luminoso (SL). En sus filas, casi analfabeto y con el libro rojo de Mao que heredó del camarada Rubén (su hermano mayor), fue uno de los protagonistas de la espiral de violencia provocada por este grupo subversivo. A los 14 años cayó en un enfrentamiento con el Ejército; un teniente le perdonó la vida a cambio de que se haga soldado. Entonces tuvo que combatir a sus antiguos camaradas. Después pidió su baja y se hizo hermano franciscano, pero no tardó en colgar los hábitos. Hoy, a sus 40 años, Lurgio Gavilán Sánchez (Ayacucho, 1973) es un antropólogo que cursa estudios de doctorado en México. El año pasado publicó sus Memorias de un soldado desconocido. El texto fue presentado el último 6 de junio, a las 19 h, con ocasión del VII Festival del Libro de Arequipa, en los altos del Portal de la Municipalidad. Correo conversó con Gavilán, quien compartió con nosotros fragmentos de su vertiginosa vida.
miércoles, 9 de enero de 2013
Arturo Vilchis Cedillo: "En Lima, Gamaliel Churata fue rechazado por serrano"*
| Arturo Vilchis, durante la conferencia sobre Churata y De Rokha ofrecida en el auditorio del GRP. |
No es de Puno, pero su versación en la vida y obra de Gamaliel Churata, y más aún, la pasión que irradia al referirse al autor de “El Pez de Oro”, son una verdadera lección de puneñidad. No en balde publicó “Arturo Pablo Peralta Miranda. Travesía de un itinerante” (2008), una documentada biografía del escritor altiplánico. Su nombre es Arturo Vilchis Cedillo, y es mexicano; aunque, admitámoslo, su dejo parece más bien el de un peruano. Y si no dijera “Orkópata” o “áimara”, incluso se haría pasar por puneño.
jueves, 16 de agosto de 2012
¿RUPTURA AIMARA?
Darwin Bedoya y "Los desobedientes" de Arequipa
| Darwin Bedoya en la presentación de la antología "Hijos de puta". |
lunes, 18 de junio de 2012
CHURATA Y SUS CARTAS A MARIÁTEGUI*
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martes, 28 de febrero de 2012
EL SUTEP CONTRA LA "ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO"*

La educación pública en el Perú no es de las mejores. Este problema no es coyuntural sino crónico. Las sendas reformas educativas ensayadas por los gobiernos de turno han sido inútiles. El presupuesto destinado al sector educación fue siempre irrisorio. Tenemos docentes mal pagados y, tanto peor, mal preparados. El estatus social del magisterio --a despecho de lo que pensaba José Antonio Encinas-- está por los suelos. Sin embargo, hay en el mercado laboral una sobreoferta de profesores. Un auténtico ejército de reserva. El anhelo inmediato (y desesperado) de estos maestros sin trabajo es que el Estado los nombre o siquiera los contrate. Y cada año la cifra de aspirantes se incrementa. Pero las notas desaprobatorias que la mayoría (¿absoluta?) de ellos obtiene en los distintos concursos hablan por sí solas de su calidad docente. El resultado de esta crisis es la pésima formación que reciben los alumnos de la escuela pública. Como siempre la dirigencia del SUTEP culpa al gobierno…y viceversa.
Esta situación se torna más penosa cuando expertos y líderes mundiales coinciden en señalar que, al presente, la clave del desarrollo en el mundo es precisamente la educación. En una investigación periodística sobre las políticas educativas de los países más exitosos del planeta, cuyo fruto es el libro “¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro” (2010), Andrés Oppenheimer confirma dicha tesis. El XXI es el siglo de la economía del conocimiento --dice el periodista-- ergo la clave de la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible no es la economía sino la educación. Hoy por hoy los que tienen en las manos el futuro de sus respectivos países son los ministros de Educación, concluye Oppenheimer.
Así pues urge implementar en el Perú una política educativa a tono con la economía del conocimiento. Paradójicamente el sector más reacio a una posible decisión gubernamental de esta naturaleza es (y será) el órgano que dice representar a los maestros, el SUTEP. El síntoma inequívoco de este “sabotaje” es la reacción visceral del sindicato de marras contra la llamada Ley de la Carrera Pública Magisterial. Si el gobierno decide por fin priorizar la educación, conforme a las “claves del futuro”, esta norma sería apenas el primer paso de la profunda reforma que este sector requiere. Según el economista Ricardo V. Lago la promulgación de la Ley de la Carrera Pública Magisterial constituye una verdadera revolución educativa en el Perú. He ahí el gran mérito del ex ministro José Antonio Chang. Durante su gestión --dice Lago-- la educación pública ha dado un salto de gigante, al incorporar exámenes de aptitud y cursos de capacitación para los docentes, así como escalas de remuneración por resultados.
Amparado en una posición economicista y cortoplacista, el SUTEP ha exigido la derogatoria inmediata de esta ley. Dicen que atenta contra la estabilidad laboral. Las evaluaciones que contempla esta norma son punitivas, aducen. El gran temor de los profesores nombrados es, ciertamente, perder su empleo y sus privilegios laborales (por cierto, escasos). Total, en un país donde las tasas de desempleo son altísimas, conseguir un “nombramiento” en el magisterio al amparo de la antigua Ley del Profesorado --así los sueldos (y el estatus social) sean paupérrimos-- es mil veces preferible a quedarse en la calle. Según la dirigencia del SUTEP, el gobierno debería respetar esa norma (una conquista magisterial). Lo que el sindicato no quiere entender es que contratar o, peor todavía, “nombrar” a malos docentes con estabilidad laboral absoluta --conforme al deseo de ellos-- significaría para el país ni más ni menos un suicidio.
domingo, 5 de febrero de 2012
SE ENSEÑA LENGUA Y LITERATURA PARA LA COMUNICACIÓN, NO PARA EL SILENCIO*
domingo, 1 de enero de 2012
RECUENTO LITERARIO DEL 2011. GLORIAS Y MISERIAS DE LAS LETRAS PUNEÑAS*
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| Walter Bedregal, Darwin Bedoya, Luis Pacho, Javier Núñez y Agustín Quispe en Arequipa |
En el 2011, a diferencia del pírrico papel que hicieron nuestras autoridades políticas -en el congreso, la región y los municipios-, a los escritores altiplánicos no les fue tan mal. Hubo, cuándo no, algunos -entre tíos y jovenzuelos- que brillaron no por sus libros, sus lauros o su activismo cultural, sino por su ausencia. Diríamos de éstos que son los dignos émulos del gobierno regional o la bancada puneña, dada su ostensible incapacidad o su productividad nula; sin embargo, en el mundo de las letras el silencio es mil veces preferible a los mamarrachos innombrables que ciertos pillos quieren hacer pasar por “literatura” (el año pasado hubo uno dos -minoría absoluta- que lo intentaron), por lo que muchas veces la improductividad resulta en verdad una bendición.
Los premios: Tres fueron los escritores -relativamente jóvenes- que el pasado año conquistaron para Puno sendos premios nacionales. En el XX Concurso Nacional de Educación Horacio 2011, convocado por la Derrama Magisterial y dirigido a maestros del sector público, el poeta y narrador Darwin Bedoya ocupó el primer lugar en la categoría de Cuento, con su libro “Bosque de luciérnagas”. Por su parte, en el mismo certamen, el poeta Agustín Quispe se hizo del primer puesto en la modalidad de Poesía, con su obra “Herbaje”. Finalmente, el narrador Javier Núñez, con su novela “Vírgenes y herejes”, se impuso en el Premio Nacional de Novela Corta “Ciudad Incontrastable” 2011, organizado por la municipalidad provincial de Huancayo y Bisagra Editores.
Los libros: El 2011 fue, sin duda, el año de la poesía, pues son varios los poemarios de valía que salieron a luz. Uno de ellos es "Gamaliel y el oráculo del agua" (PetroPerú Ediciones, Lima), libro con el que el poeta Boris Espezúa obtuvo, en el 2009, el premio Copé de Oro. No menos importantes son “Estigmas” (Cascahuesos, Arequipa) y “Pájaros al viento” (Qhala, Puno) de Filonilo Catalina y “Espíritu del alba” (Hijos de la lluvia, Juliaca) de Simón Rodríguez. Menos afortunado que los anteriores es “Relámpagos del agua” (Hijos de la lluvia, Juliaca), la opera prima de Víctor Villegas. Por último, hay que mencionar a dos poetas todavía en ciernes -menores de 25 años- que también se atrevieron a publicar sus respectivos libritos: Alexander Hilasaca con “13 lascivas perversiones” (Checca, Puno) y Ronald Chuquija con “Silencios” (Galerías del alma, Puno).
Mención aparte merecen la soberbia antología “Hijos de puta (15 poetas latinoamericanos)” (Hijos de la lluvia, Juliaca) de Darwin Bedoya y la reedición del clásico “5 metros de poemas” (Qhala, Puno) de Carlos Oquendo de Amat, a cargo de José Luis Velásquez.
En narrativa destacan nítidamente, aunque no se difundieron en Puno, el cuentario “Bosque de luciérnagas” (Derrama Magisterial, Lima) de Darwin Bedoya y la novela “Vírgenes y herejes” (Bisagra, Huancayo) de Javier Núñez.
En el campo de los estudios literarios y lingüísticos figuran “Todas las sangres en debate: Científicos sociales versus críticos literarios” (Magreb, Lima) del crítico Dorian Espezúa (obra que tampoco circuló en la región) y “El discurso argumentado. Un enfoque lógico, normativo, dialectico, retórico y comunicativo” (DREP, Puno) del doctor Walter Paz.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Los españoles no nos conquistaron, nos crearon*
Hoy por hoy pululan en la región ciertos intelectuales y dirigentes dizque “originarios” que, muy campantes, proponen “desoccidentalizar” o “descolonizar” el mundo andino; escarbar con uñas y dientes en pos de nuestras “verdaderas” raíces; preservar la “pureza” de las nacionalidades quechuaimaras y -los más levantiscos e intonsos- (re)fundar el Tahuantinsuyo o, a lo mejor, la república aimara so pretexto de la libre determinación de los pueblos. (Amparándose en estos dislates, algunos Atilas del altiplano hasta se dan el lujo de sitiar, quemar y saquear Puno.) Para ellos el único pilar de nuestra identidad es, qué duda cabe, la tradición andina. Si les preguntásemos: ¿qué hay del mestizaje? o ¿nada le debemos a España?, con indignación visceral y, cómo no, “originaria”, sacarían a colación la “leyenda negra” de la conquista española y sus “5 siglos de resistencia”. ¿Alguien dijo resentimiento?
Definitivamente a ellos no les recomendamos leer Quinientos años de mestizaje. Conquistadores y conquistados (2da edición, Legisprudencia, Arequipa, 2011) del doctor Juan Carlos Valdivia Cano. No se atrevan, les provocará no un dolor de cabeza sino un cólico biliar o, quién sabe, un derrame cerebral. Están advertidos. ¿Pero de qué trata este libro? Roger Vilca Apaza, su joven editor, responde: “Pues de lo que siempre hemos evadido y ante lo cual, a lo mucho, encogemos los hombros: de la contextura ética peruana; el resentimiento aquí, allá y más allá. La excusa es perfecta y no hay otra mejor: el ‘recuerdo’ de la conquista española que no queremos revisar, no tanto por evitar la fatiga, en tanto por el miedo a reconocer que no fuimos conquistados, sino, creados por un puñado de ‘hombres malditos’, cuyos valores, nobleza y cojones no tenemos (nunca tuvimos) y ya quisiéramos tener…”
Juan Carlos Valdivia es un abogado arequipeño que por azares de la vida nació en la provincia puneña de Azángaro. Estudió derecho en la UCSM y filosofía en la UNSA, casas de las cuales ahora es catedrático. Durante su estadía en Francia fue auditor de Gillez Deleuze, Michel Foucault y Robert Paris. Obtuvo importantes premios en el extranjero y publicó numerosos libros.
Aunque la primera edición de Quinientos años de mestizaje salió a luz en 1992, cuando se conmemoró precisamente 500 años de la conquista y colonización de América, sus planteamientos no han perdido vigencia. Según Juan Carlos Valdivia, los peruanos no somos conquistados ni conquistadores, ni españoles ni incas, sino herederos con propia identidad, producto del “connubio” hispano-indígena. Antes de ese hecho nuestro país y lo peruano simplemente no existían. Y es que el Perú no es sinónimo de Tahuantinsuyo, sostiene.
“Siendo el Perú -señala el autor- un producto de la conquista, y habiendo impuesto el conquistador su religión, su moral, su lengua, su estructura mental, sus costumbres, sus productos, su derecho, etc., nuestro mestizaje no puede ser sino predominantemente hispano u occidental, justamente por la religión (católica), la moral (cristiana), la lengua (europea), la estructura mental (greco-latina), el derecho (romano), que son variables decisivas, ingredientes esenciales, para determinar la pertenencia o no pertenencia cultural. La sangre y la etnia no son criterios culturales, aunque sean inseparables de ellos. Son irrelevantes para definir a qué cultura pertenece un individuo o comunidad, es decir, para determinar su identidad. Es un criterio racista. Lo que importa es el espíritu, es decir, la cultura en acción”.
Así pues, para Juan Carlos Valdivia, ese resentimiento antihispano y antioccidental (el “trauma de la conquista”) que consiste en identificarse exclusivamente con los conquistados abominando de los conquistadores (lo que no excluye un obscuro sentimiento de admiración por estos últimos), amen de denotar una actitud no precisamente andina sino occidental (dualismo, piedad cristiana), hace que el odio regrese mismo boomerang al propio interior del alma, trocándose para el resentido en veneno letal.
Finalmente, como dice el joven editor de Quinientos años de mestizaje, “quedan pues, amables lectores, cordialmente invitados a no leerlo”.
domingo, 4 de diciembre de 2011
LETRAS (Y LENTEJAS) DEL LAGO
Desde ya aplaudimos la aparición de LL y le auguramos una larga vida, teniendo en cuenta que sus pares, si existen, prefiguran apenas un ralo herbaje que no promete flor alguna. Sin embargo, aclaramos que no compartimos su sesgo político. Antes bien, estamos en las antípodas. A continuación, exponemos sumariamente y con afán polémico nuestros principales reparos.
¿Heterodoxia? “Literatura y otras heterodoxias” es el subtítulo de LL. Su discurso debería ser entonces heterodoxo, es decir, a contracorriente de un dogma dominante. Veamos. En la página editorial (“Las letras en la hora de la des-globalización”), Pacho y Villegas arremeten contra el sistema, la ideología dominante-mercantilista [sic], el gran capital transnacional, las democracias liberales, la globalización, etc. El gran monstruo es el capitalismo, qué duda puede caber… ¿Será heterodoxo ese “pensamiento” en una región como Puno donde el 99.9 % de “intelectuales” (y no solo ellos) leen y escriben de izquierda a izquierda? Bah. Es más de lo mismo: archisabida monserga, dogma dominante, ortodoxia pura. En el altiplano toparse con un escritor que no sea “zurdo” es como hallar al unicornio azul.
Hay en el referido texto otra afirmación, por decir lo menos, sorprendente: “En el Perú, desde la década del 90 del siglo pasado, hemos vivido la época del latrocinio de nuestros recursos naturales, de la antipolítica y el terror con Fujimori y Montesinos”. (Soslayemos, por fútiles, los cuentos esos del “saqueo” y la “despolitización”). ¿Que la época del terror es culpa del ingeniero Fujimori? ¿Acaso Abimael Guzmán y su banda terrorista nada tienen que ver en el sanguinario asunto? ¿O es que Pacho y Villegas creen que nuestro ex presidente es un genocida y el cabecilla de Sendero un “genio del proletariado”?
El dinosaurio sigue ahí. LL acoge también un artículo de Juan Cristobal, “Arguedas y la situación política actual”, al parecer escrito a vuelapluma y muy soporífero para su corta extensión. La conclusión del poeta capitalino resulta, en verdad, un chiste anacrónico: “Creemos que la sociedad en su conjunto ya no puede seguir soportando todo este clima de injusticia... Debemos dar un gran salto y es a ese mundo que Mariátegui y Vallejo llamaron ‘socialista’. O ‘socialismo mágico’, como lo llamó Arguedas. Mundo que no se sabe por qué misteriosas razones se oculta”. Vaya descubrimiento, señor Juan Cristobal “Colón”; aunque le falta precisar cuál es la vía para dar ese “gran salto” a su edén socialista. Ya el “presidente” Gonzalo intentó hacerlo y por poco no se desbarranca con el Perú a cuestas. No es tan sencillo como brincar la tablita, créalo. Por otro lado, ¿a quién le interesa “ocultar” ese mundo colectivista que, gracias a sus fallas e imperfecciones congénitas, demostró su inviabilidad en la práctica (Rusia, China, Cuba, etc.), sino a los propios socialistas? A sus críticos, antes que esconderlo, nos conviene desnudarlo.
En LL hay asimismo una extensa entrevista al escritor Chano Padilla en torno a su itinerario vital, literario y, cómo no, político. “¿Considera que el socialismo es todavía la alternativa?”, le preguntan. “Es una alternativa, no sé si con otro discurso, no puedo decir si con otras estrategias, sin renunciar a sus ideales de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la humanidad. Y la tendencia es esa. Veamos lo que pasa en América Latina. Los presidentes de los países son ‘socialistas’…”, responde el narrador puneño-abanquino. Por lo visto Chano cree que esos dichosos “ideales de mejorar la vida y el trabajo de la humanidad” son privativos del socialismo. ¿Ah sí? Los hechos no respaldan su lirismo, estimado profesor. El mejor mecanismo, si no el único, para producir riqueza y progreso es el libre mercado (praxis dixit). Los países del primer mundo están en esa onda, el resto -que ensaya modelos colectivistas, estatistas o populistas- naufraga aún en el subdesarrollo. Es más, como dice Andrés Oppenheimer, en el siglo XXI que un gobierno sea comunista, socialista, progresista, capitalista o supercapitalista importa un bledo, pues las alternativas son solo dos: crecer atrayendo más inversiones y exportando productos de mayor valor agregado, o seguir culpando a otros por la pobreza a fin de justificar desaciertos propios.
La docta ignorancia. Finalmente LL publica un “Pronunciamiento de los escritores de Puno frente al último paro aymara” (27/05/11). En él se habla de bucólicos pueblos amenazados por el gobierno, y -por supuesto- se rechaza toda concesión minera, petrolífera o cualquier actividad extractiva permitida a las transnacionales porque resulta que la pachamama es sagrada. Definitivamente, para los suscriptores, el motor del desarrollo peruano no es la minería. Estos escribidores parecen ignorar que el progreso económico, científico y tecnológico del mundo actual sería impensable sin ella. Sus doctos cerebros no pueden asimilar que hoy por hoy prescindir de los minerales y los hidrocarburos significaría involucionar al paleolítico. ¿Será que nunca tuvieron su edad de oro?
viernes, 18 de noviembre de 2011
Javier Núñez, Premio Nacional de Novela 2011 CONFESIONES DE UN HEREJE*
LA NOTICIA. ¿Cómo recibiste la noticia del premio?
El viernes 21 de octubre, por la tarde, mi celular sonó y no pude creer lo que me estaban diciendo. “¿Señor Javier Núñez?”, preguntó una voz. “Sí”, contesté seguro de mí mismo. “Le estamos llamando desde Huancayo…” Cuando escuché esa palabra mágica (Huancayo) hice una asociación rápida con el concurso de novela. “Los jurados acaban de dar el fallo… Su novela “Vírgenes y herejes” ganó el concurso…” No supe cómo reaccionar. Me sentí confundido, inmóvil…
¿No te alegraste?
Las llamadas que te informan que has ganado un premio son únicas, memorables. Las sensaciones que experimentas mientras te están hablando desde el otro lado del teléfono son misteriosas, inexplicables, son momentos de felicidad absoluta… Quise saltar de alegría o lanzarme al lago de emoción…
Y después a celebrar con los amigos…
Claro, quise compartir la noticia con los amigos más cercanos. Los llamé y celebramos con un brindis. Aún no podía creerlo, parecía un sueño. Temí despertarme en cualquier momento y romper la felicidad…
LA ESPERA. Luego ocurrió algo curioso, Correo lanzó la primicia el domingo 23 de octubre pero los organizadores no confirmaban aún los resultados… En Puno se pensó incluso que era broma. ¿Llegaste a dudar del premio?
Confieso que empecé a dudar. Es que el lunes aún no había resultados oficiales. A cada hora visitaba la web de Bisagra Editores y no se mencionaba nada con respecto al premio. Entonces pensé que era una broma.
Algo así le pasó a un famoso escritor italiano…
Ah, Alberto Moravia. Lo llamaron por teléfono diciendo que había ganado el Premio Nobel. Como es de esperar, el autor de “La romana” lo celebró a lo grande, inclusive hizo declaraciones a la prensa. Pero más tarde se enteró de que era una broma de mal gusto…
Pero felizmente en tu caso el anuncio se oficializó…
Sí, el martes 25 de octubre volví a revisar la web de Bisagra Editores, ya con pocas esperanzas. Vi mi nombre y me emocioné como la primera vez. No supe a quién llamar ni qué hacer. Les confirmé la noticia a los amigos. Ahora sí, el premio era mío y no estaba soñando…
LA NOVELA. ¿Cuánto tiempo te demandó escribir “Vírgenes y herejes”?
Esta novela la escribí durante el 2008, con una disciplina eclesiástica. Pero mucho antes estuve madurando la idea primigenia. La primera versión estaba narrada en varios planos. Eran dos novelas en un solo libro. Luego me di cuenta de que era necesario ajustar la historia. Muchos planos estaban sueltos; no había una cohesión perfecta entre sus partes.
¿Entonces la tuviste que reescribir?
En realidad, el 2009 la novela, como quien dice, descansó; no la toque para nada. El 2010 me tomé el tiempo para reescribirla. Taché todo lo que estaba demás. De 300 páginas me quedé con 200. Borré varios capítulos y añadí uno nuevo. De hecho, varios títulos desfilaron por la portada de la novela. El 2011 la corregí varias veces antes de enviarla al concurso.
¿Cómo está narrada la novela?
En la novela experimento varios tipos de técnicas narrativas habidas y por haber. Algunas son invenciones mías…
¿Hay un eje temático?
Con relación al tratamiento temático, quise que sea una novela total. Por poner un ejemplo, los temas que se abordan son: conflicto social en el país, conspiración, mito, leyenda, tradición, exotismo, fantasía, ciencia, masonería, civilizaciones legendarias, amor, sexo, aventura, venganza, muerte, etc.
A grosso modo, ¿de qué trata “Vírgenes y herejes”?
La historia se centra en Christopher de la Riva, aspirante a escritor, quien emprende una búsqueda obsesiva de un libro censurado, prohibido para católicos, y cuyos ejemplares fueron destruidos. Solo se conserva uno. El libro narra la historia de tres sujetos sacrofílicos que boicotearon en dos ocasiones una fiesta patronal en Puno (el 2 de febrero), profanaron iglesias, vírgenes y santos, torturaron a los curas, etc.
EL ANUNCIO. ¿Estás trabajando en algún otro libro?
Estoy dando los últimos retoques a una novela basada en Ciro y Rosario. Es una historia que combina ficción y realidad... Muy pronto circulará en las librerías.
domingo, 9 de octubre de 2011
¿Por qué Sendero Luminoso fracasó en el altiplano?*
Conflicto interno/ escuela y maestro en el altiplano puneño (1980 – 1990) (Qhala editores, Puno, 2011) es un folleto que forma parte del informe (documento de trabajo) que el escritor José Luis Velásquez Garambel (Puno, 1980) presentó hace algunos años a la Comisión Internacional de Derechos Humanos y la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, en calidad de miembro “voluntario” del Grupo de Trabajo Región Sur Andina cuya labor consistió en visitar el penal de Yanamayo y entrevistar a algunos miembros de Sendero Luminoso para luego transcribir los audios.
En Conflicto interno, escuela y maestro en el altiplano puneño, Velásquez Garambel pretende esclarecer las razones del fracaso total de Sendero Luminoso en Puno. ¿Qué motivó el aislamiento social y la derrota política de este grupo terrorista en el altiplano? ¿Cómo se produjo en el campesino puneño ese tránsito de la aparente simpatía inicial a la resistencia y posterior repudio del PCP SL?
Según Velásquez Garambel, Sendero se enfrentó en Puno -en su afán de convertirlo en el “segundo Ayacucho” y a diferencia de lo que ocurrió en otras regiones- a distintos actores como organizaciones campesinas (Federación Departamental de Campesinos de Puno - FDCP), partidos políticos (PUM, IU, Patria Roja, APRA, etc.), Iglesia Católica del Sur Andino (Vicarías de Solidaridad), Policía Nacional y Fuerzas Armadas.
Dice el autor que el llamado conflicto interno se entrecruzó en el altiplano con los viejos conflictos por la tierra y el acceso a la escuela, los rezagos terratenientes y la desigualdad social y étnica. “El proceso del conflicto armado interno en el norte del departamento de Puno,…predominantemente quechua, estuvo vinculado a la crisis del sistema asociativo creado por la reforma agraria y a la lucha por la reestructuración democrática de la propiedad de la tierra, además de las formas de exclusión implantadas desde la ‘escuela’…”, sostiene Velásquez Garambel. En la zona sur, en cambio, el grupo terrorista nunca fue capaz de lograr el apoyo de los aimaras, aun cuando constituyó sus tres primeras células en Juli. Esto porque allí la presencia de las empresas asociativas (instauradas por el velascato) no fue significativa.
Según el autor Sendero pretendió arrogarse el liderazgo en el proceso de “recuperación de las tierras” emprendido en 1987 por la FDCP, organización campesina que jugó un papel crucial en la lucha contra el grupo subversivo, pues, a diferencia de éste, que proponía recobrar la tierra con las armas, optaba más bien por reestructurar democráticamente la propiedad de la misma. El gran fracaso PCP SL, arguye Velásquez Garambel, radica en su incapacidad de convencer a los campesinos puneños, pues por más que intentó captar mandos o cuadros entre quechuas y aimaras, éstos rechazaron tajantemente los métodos violentos y de terror para alcanzar la reestructuración de la tierra.
El autor agrega que Sendero logró reclutar a sus primeros militantes entre los maestros, el Frente de Organizaciones Populares, los Institutos Superiores Pedagógicos y el Frente Estudiantil Revolucionario de la Universidad Nacional del Altiplano, es decir, los sectores indígenas más vulnerados que habían logrado acceder a las instituciones superiores de enseñanza.
En la última parte del libro, Velásquez Garambel relata la conmovedora historia de Porfirio Suni Quispe, maestro rural que lideró la Federación Unitaria de Campesinos de Aricoma (FUCA), ente que promovió la reestructuración de la SAIS “Aricoma”. Inicialmente Suni Quispe fue acusado por dicha empresa de agitador y aliado del terrorismo, por lo que en 1988 sufrió detención y tortura policial. Una vez liberado, gracias a la presión de diversas instituciones, fue elegido diputado por Izquierda Unida, cargo desde el cual apoyó la conformación de Rondas Campesinas a fin de contrarrestar la violencia senderista, motivo por el cual, en 1991, un comando de aniquilamiento del PCP SL lo asesinó en Juliaca.
*Reseña publicada en el diario Correo (Puno), 09/10/11





