lunes, 18 de junio de 2012

CHURATA Y SUS CARTAS A MARIÁTEGUI*

Hay en la “Correspondencia” (Ed. Amauta, Lima, 1984) de José Carlos Mariátegui, un total de 7 cartas que Gamaliel Churata le remitió entre 1926 y 1929. Esas misivas son solo las que se encontraron entre los papeles que dejara Mariátegui, ya que muchas otras, según Churata, fueron interceptadas por la policía y nunca llegaron a su destino.

El periodo del intercambio epistolar coincide casi con el furor indigenista que arreciaba en Lima y el Perú, y también con la vida del “Boletín Titikaka”, que se editaba en Puno (1926 – 1930 en ambos casos). Dirigido por Churata y su hermano Alejandro, el Boletín estaba muy ligado a la revista “Amauta” (a cargo de Mariátegui), tanto así que se llegó a creer que el primero era una mera “sucursal” de la segunda.

A continuación reseñamos parcialmente cada una de las cartas a fin de acercarnos al perfil personal del escritor puneño y echar mayores luces sobre algunas de sus vivencias, ora trascendentales ora anecdóticas, correspondientes a esa época.

C1 (27/11/1926): Al parecer en una misiva anterior Mariátegui agradeció a Churata su colaboración en la distribución de la revista “Amauta” y las publicaciones de la editorial “Minerva” en Puno. Este responde cortésmente que las gracias están demás. Afirma que su apoyo se debe a la afinidad ideológica que existe entre ambos: Desde los primeros años declaré mi credo revolucionario (…) A los quince años desafiaba a duelo a un gamonal, a causa de los indios, y a los diecisiete me encarcelaban a causa de haber insultado el gobierno de Benavides. Soy, pues, orgánicamente, un vanguardista (…) y mi colaboración a su labor obedece a eso”.

Asimismo le expresa su satisfacción por los juicios que Mariátegui le dedicara a su cuento “El gamonal”. Finalmente, le recuerda sus pedidos de libros, solicita catálogos de obras nuevas y una colección completa de la “Revista de Occidente”, y expresa su deseo de suscribirse a dicha publicación española.

C2 (2/7/1927): Churata se refiere a cartas y telegramas suyos dirigidos a Mariátegui que habrían sido interceptados por la policía. También le expresa su solidaridad a raíz de una sonada detención que este sufrió en Lima y le recomienda marcharse a Buenos Aires.

A continuación le relata un desencuentro que tuvo con el poeta puneño Emilio Armaza: Le abrazo a nombre de todos, de Alejandro [Peralta], menos de Armaza, el cual es un pobre muchacho burgués, simulador y arribista, tan pobre de imaginación como de honradez y que si le ha pedido algo sólo merece que Ud. lo desprecie. Voy a referirle un solo detalle que lo pinta. Cuando ustedes me enviaron Amauta, salí personalmente a imponerlo y entonces este poeta de una raza que no existe se me enojó como un idiota por el hecho de que pretendí venderle un número de su revista, asegurando que él no compraba cojudeces. Estaba fresco del Buenos Aires frívolo y no se olvidaba de cierto limeñismo amariconado. Creo que sobra con lo dicho. En mi presencia compró luego un número de “Mundo Argentino” para castigarme”.

C3 (9/6/1928): Churata expresa su preocupación por la enfermedad de Mariátegui. Seguidamente le presenta así al escritor Mateo Jayka: [es un] joven neoindio que se inicia muy afanoso en el estudio del folklore, como verá usted por los ensayos que le envía. Si este muchacho continúa por la ruta que tiene iniciada su profundo conocimiento de la raza aborigen le capacitará para ofrecernos en sazón la novela del altiplano que aún no se ha intentado con ánimo indígena. En todo caso usted juzgará de su mérito dándole cabida en la revista”.

Le dice además que le remite dos dibujos del pintor Diego Kunurana (Demetrio Peralta, hermano menor de Churata), quien pronto se va Cusco a estudiar inkaísmo, [y] es, también, uno de nuestros futuros combatientes”.

C4 (30/7/1928): Se alegra por la mejoría de Mariátegui y pasa a contarle que al poeta y dramaturgo Inocencio Mamani, encargado de recibir “Amauta”, lo ensoquillaron en el Cuartel, so pretexto de servicio de movilizables durante seis meses, con maniobras de llapa”,por lo que los nuevos envíos, dice Churata, deberán hacérselos a él mismo, aunque sin dejar de rotular los paquetes a nombre de Mamani, para así evitar que sean interceptados.

Solicita ejemplares de “Tempestad en los andes”, “La escena contemporánea”, “El nuevo absoluto”, etc. y le recuerda queestamos esperando su artículo para el boletín [Titikaka]. (…) con una página sería de sobra el honor y el provecho”. También señala que le enviará una nota sobre el pintor argentino José Malanca.

Hay un curioso “favor” que Churata pide a Mariátegui para su hermano menor, el poeta Alejandro Peralta, quien a la sazón laboraba como recaudador de tributos en Carabaya: si personal o por medio de sus relaciones podría usted ejercer alguna influencia en el Gerente de la Caja de Depósitos y Consignaciones a favor de Alejandro. (…) Para fines ulteriores, entre mis planes estaría tener a Alejandro frente a la jefatura de la Recaudadora, modo, usted comprende, de controlar la actividad del departamento”.

Finalmente dice haber leído el libro sobre “Literatura peruana” de Luis Alberto Sánchez, que aún le parece incompleto.

C5 (8/9/1928): Le escribe, “aprovechando las bodas de Leguía con la imbecilidad de los peruanos”, para enviarle como colaboración fragmentos de “Tojjras” y lo anima a visitar Puno: Por qué no se resuelve a brincar por los Andes? Verle en Puno, hombre, sería para nosotros una gran alegría. Además parece que usted cierta vez me insinuó lo mucho que le favorecería tal viaje”. Le cuenta asimismo que pronto quedará definitivamente constituida en Puno la “Agencia Titikaka”, bajo el auspicio de Eduardo Fournier.

C6 (10/9/1928): Es una suerte de posdata de la anterior. Churata ofrece su apoyo en la difusión de “7 ensayos” de Mariátegui, cuya aparición era inminente, y se queja de “múltiples y asquerosos enemigos” que campean en Puno: Puede decirse que entre hundirnos para siempre en el fango, hemos decidido tirarnos a flotar sobre él. ¡Figúrese el adefesio de obra que hacemos a la legión de rameras que nos joden a diario!”

C7 (24/4/1929): Churata, muy dolido, explica su demora en responder a una carta de Mariátegui y cancelarle una deuda: Debe usted estar extrañado de mi silencio de tantos días. Pero es que la VIDA, así con mayúsculas, sigue atacando mis izquierdas revolucionarias y se ha propuesto dejarme limpio el camino de todos los seres que eran mi legado de alegría. Ayer fue Teófano Churata, le siguió Quemensa Churata, mis hijos, y el 12 de abril a las cinco y treintainueve de la madrugada, Brunilda mi compañera, chiquilla que con quince años vino desde Chile a pagar mi tributo a la tierra. Fácil es que piense que tanto golpe si me ha endurecido el cuero me ha puesto también muy deslucida el alma”.

Dice haber escrito una réplica a una afirmación de Jorge Basadre sobre el declive del vanguardismo y que además intentará hacer un estudio sobre la “indianidad” (para él, el aspecto medular) de la poesía de José María Eguren.

En 1930 con la temprana muerte de José Carlos Mariátegui, “Amauta” saldría del mercado. Coincidentemente ese mismo año se editaría el último número del “Boletín Titikaka”. Así, los años aurorales del indigenismo en el Perú llegaron a su fin. Entre tanto en Puno, Churata, acusado de agitador comunista, fue perseguido sin tregua por el gobierno de Sánchez Cerro y tuvo que huir a Bolivia donde permaneció más de treinta años.

* Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 16/06/2012.

martes, 28 de febrero de 2012

EL SUTEP CONTRA LA "ECONOMÍA DEL CONOCIMIENTO"*


La educación pública en el Perú no es de las mejores. Este problema no es coyuntural sino crónico. Las sendas reformas educativas ensayadas por los gobiernos de turno han sido inútiles. El presupuesto destinado al sector educación fue siempre irrisorio. Tenemos docentes mal pagados y, tanto peor, mal preparados. El estatus social del magisterio --a despecho de lo que pensaba José Antonio Encinas-- está por los suelos. Sin embargo, hay en el mercado laboral una sobreoferta de profesores. Un auténtico ejército de reserva. El anhelo inmediato (y desesperado) de estos maestros sin trabajo es que el Estado los nombre o siquiera los contrate. Y cada año la cifra de aspirantes se incrementa. Pero las notas desaprobatorias que la mayoría (¿absoluta?) de ellos obtiene en los distintos concursos hablan por sí solas de su calidad docente. El resultado de esta crisis es la pésima formación que reciben los alumnos de la escuela pública. Como siempre la dirigencia del SUTEP culpa al gobierno…y viceversa.


Esta situación se torna más penosa cuando expertos y líderes mundiales coinciden en señalar que, al presente, la clave del desarrollo en el mundo es precisamente la educación. En una investigación periodística sobre las políticas educativas de los países más exitosos del planeta, cuyo fruto es el libro “¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro” (2010), Andrés Oppenheimer confirma dicha tesis. El XXI es el siglo de la economía del conocimiento --dice el periodista-- ergo la clave de la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible no es la economía sino la educación. Hoy por hoy los que tienen en las manos el futuro de sus respectivos países son los ministros de Educación, concluye Oppenheimer.


Así pues urge implementar en el Perú una política educativa a tono con la economía del conocimiento. Paradójicamente el sector más reacio a una posible decisión gubernamental de esta naturaleza es (y será) el órgano que dice representar a los maestros, el SUTEP. El síntoma inequívoco de este “sabotaje” es la reacción visceral del sindicato de marras contra la llamada Ley de la Carrera Pública Magisterial. Si el gobierno decide por fin priorizar la educación, conforme a las “claves del futuro”, esta norma sería apenas el primer paso de la profunda reforma que este sector requiere. Según el economista Ricardo V. Lago la promulgación de la Ley de la Carrera Pública Magisterial constituye una verdadera revolución educativa en el Perú. He ahí el gran mérito del ex ministro José Antonio Chang. Durante su gestión --dice Lago-- la educación pública ha dado un salto de gigante, al incorporar exámenes de aptitud y cursos de capacitación para los docentes, así como escalas de remuneración por resultados.


Amparado en una posición economicista y cortoplacista, el SUTEP ha exigido la derogatoria inmediata de esta ley. Dicen que atenta contra la estabilidad laboral. Las evaluaciones que contempla esta norma son punitivas, aducen. El gran temor de los profesores nombrados es, ciertamente, perder su empleo y sus privilegios laborales (por cierto, escasos). Total, en un país donde las tasas de desempleo son altísimas, conseguir un “nombramiento” en el magisterio al amparo de la antigua Ley del Profesorado --así los sueldos (y el estatus social) sean paupérrimos-- es mil veces preferible a quedarse en la calle. Según la dirigencia del SUTEP, el gobierno debería respetar esa norma (una conquista magisterial). Lo que el sindicato no quiere entender es que contratar o, peor todavía, “nombrar” a malos docentes con estabilidad laboral absoluta --conforme al deseo de ellos-- significaría para el país ni más ni menos un suicidio.


*Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 28/02/2012

domingo, 5 de febrero de 2012

SE ENSEÑA LENGUA Y LITERATURA PARA LA COMUNICACIÓN, NO PARA EL SILENCIO*



Circula ya en el mercado cultural del altiplano Pensar las Lenguas y las Literaturas en el Centenario de José María Arguedas, volumen que reúne las ponencias presentadas en el VI Congreso Regional de Educadores de Comunicación de la Región Puno, evento desarrollado en octubre del año pasado en la ciudad de Azángaro y que concitó la participación de renombrados escritores del medio así como de numerosos profesores de la especialidad, procedentes de todos los confines del departamento, que abarrotaron el teatrín del municipio azangarino.


“En el presente texto existen reflexiones sobre las formas de pensar, actuar y sentir de la crítica literaria, políticas lingüísticas e investigaciones sobre las pedagogías de la enseñanza de la comunicación… Es el testimonio de un homenaje a uno de los más grandes escritores de todos los tiempos: José María Arguedas”, señalan los miembros de la Comisión Organizadora del referido congreso en la “presentación” del libro.


La edición de Pensar las Lenguas y las Literaturas… estuvo a cargo del profesor Ricardo Melo Quispe, quien a su vez presidió la Comisión Organizadora, y los especialistas en Comunicación de las distintas UGELs de la región Puno.


¿Y cuál fue la motivación del congreso y su posterior plasmación en libro? “La tarea de pensar las literaturas y las lenguas en un momento especial para las letras peruanas y puneñas es singularmente relevante. José María Arguedas fue el ágora, la piedra de toque de muchos intelectuales que se congregaron en el histórico pueblo de Azángaro para debatir, discutir, proponer nuevos derroteros para el futuro de la comunicación. Es que en los propósitos de la enseñanza de la lengua y la literatura no se educa para el silencio sino para la comunicación”, sostienen los editores.


El texto consta de tres partes. La primera (crítica literaria) recoge las ponencias de reconocidos escritores como José Gabriel Valdivia (la novelística de Arguedas), Jorge Florez-Áybar (Arguedas versus Vargas Llosa), José Luis Velásquez (la poética de Gamaliel Churata), Walter Bedregal (la narrativa puneña), Darwin Bedoya (la última poesía latinoamericana) y Javier Núñez (análisis del discurso y poesía). A algunos de estos trabajos el rótulo de “crítica literaria” les queda demasiado grande, pues, a decir verdad, son apenas “esbozos” de artículos o ensayos que sus autores deberían trabajar con más seriedad y dedicación. En ciertas ponencias se evidencia la improvisación, el autoplagio, el cut and paste, etc.; otras incitan al sopor desde el título y dos, por lo menos, son auténticos refritos.


La segunda parte del libro, referida a las políticas lingüísticas, contiene un sesudo artículo del Dr. Walter Paz en torno a la teoría lingüística y la enseñanza de las lenguas, y una reflexión (a ratos lacrimosa) del profesor Jaime Barrientos acerca de la inminente extinción de las lenguas andinas.


En la tercera sección, titulada “Investigación y reflexiones pedagógicas en el área de Comunicación”, encontramos cinco aportes de los cuales rescatamos el del poeta y profesor Percy Zaga quien comparte con sus colegas útiles consejos para la enseñanza de la literatura regional. Otra ponencia que destaca, no precisamente por sus virtudes en la redacción sino por la novedad del tema que aborda, es “Sobre la ciberpragmática”, del profesor Pío Chambi, cuyas ideas sueltas y bibliografía podrían ser aprovechadas por los docentes de Comunicación para abrirse camino en esta novísima rama de la lingüística. Los demás trabajos, preparados por los educadores Ricardo Melo, Pedro Vilca y Patricia Ramos, no dejan de ser importantes, aunque sería conveniente que los dos últimos amplíen sus investigaciones de acuerdo a los esquemas que presentaron y publicaron.


Un descuido fatal en la edición del libro objeto de comentario es que algunas ponencias están plagadas de gazapos y erratas, situación que sería tolerable y comprensible si se tratara de una publicación emprendida --digamos-- por ingenieros, profesores de matemática o futbolistas, empero hallar estas deficiencias precisamente en quienes deberían ser los celosos guardianes de la gramática y la buena redacción --escritores, especialistas en Comunicación, maestros de Lengua y Literatura-- es un hecho, por decir lo menos, preocupante. “En casa de herrero, cuchillo de palo”, reza un oportuno refrán. (Walter Paz, quien increíblemente aparece como “corrector” del volumen, se merece un desagravio). A no ser que los errores gramaticales hayan sido sembrados allí adrede, a fin de que los profesores de la materia se ejerciten en la corrección de textos. Si este fuera el caso, habría que aplaudir el ingenio pedagógico de los editores.


Finalmente, al margen de los reparos aquí esgrimidos, cabe felicitar a los organizadores del VI Congreso Regional de Educadores de Comunicación no solo por el éxito de este magno evento desarrollado en Azángaro sino también por plasmar en un libro las ponencias allí sustentadas, contribuyendo así a enriquecer la escasa bibliografía de la especialidad que se produce en Puno. Este esfuerzo editorial, pese a sus limitaciones, debe estimular a los docentes del área para que amplíen cada vez más sus horizontes, de tal modo que sean capaces de enseñar Lengua y Literatura, como dicen los editores, no para el silencio sino para la comunicación.


*Reseña publicada en el diario Correo (Puno), 03/02/2012.

domingo, 1 de enero de 2012

RECUENTO LITERARIO DEL 2011. GLORIAS Y MISERIAS DE LAS LETRAS PUNEÑAS*


Walter Bedregal, Darwin Bedoya, Luis Pacho, Javier Núñez y Agustín Quispe en Arequipa

En el 2011, a diferencia del pírrico papel que hicieron nuestras autoridades políticas -en el congreso, la región y los municipios-, a los escritores altiplánicos no les fue tan mal. Hubo, cuándo no, algunos -entre tíos y jovenzuelos- que brillaron no por sus libros, sus lauros o su activismo cultural, sino por su ausencia. Diríamos de éstos que son los dignos émulos del gobierno regional o la bancada puneña, dada su ostensible incapacidad o su productividad nula; sin embargo, en el mundo de las letras el silencio es mil veces preferible a los mamarrachos innombrables que ciertos pillos quieren hacer pasar por “literatura” (el año pasado hubo uno dos -minoría absoluta- que lo intentaron), por lo que muchas veces la improductividad resulta en verdad una bendición.
La obtención de galardones de valía nacional y la publicación de poemarios “hito” son los sucesos literarios más resaltantes, aunque no los únicos, del año que se fue. Pero como no todo es perfecto, alguien por ahí perpetró un mamotreto y, por si fuera poco, protagonizó un papelón digno de cómico ambulante.

Los premios: Tres fueron los escritores -relativamente jóvenes- que el pasado año conquistaron para Puno sendos premios nacionales. En el XX Concurso Nacional de Educación Horacio 2011, convocado por la Derrama Magisterial y dirigido a maestros del sector público, el poeta y narrador Darwin Bedoya ocupó el primer lugar en la categoría de Cuento, con su libro “Bosque de luciérnagas”. Por su parte, en el mismo certamen, el poeta Agustín Quispe se hizo del primer puesto en la modalidad de Poesía, con su obra “Herbaje”. Finalmente, el narrador Javier Núñez, con su novela “Vírgenes y herejes”, se impuso en el Premio Nacional de Novela Corta “Ciudad Incontrastable” 2011, organizado por la municipalidad provincial de Huancayo y Bisagra Editores.

Los libros: El 2011 fue, sin duda, el año de la poesía, pues son varios los poemarios de valía que salieron a luz. Uno de ellos es "Gamaliel y el oráculo del agua" (PetroPerú Ediciones, Lima), libro con el que el poeta Boris Espezúa obtuvo, en el 2009, el premio Copé de Oro. No menos importantes son “Estigmas” (Cascahuesos, Arequipa) y “Pájaros al viento” (Qhala, Puno) de Filonilo Catalina y “Espíritu del alba” (Hijos de la lluvia, Juliaca) de Simón Rodríguez. Menos afortunado que los anteriores es “Relámpagos del agua” (Hijos de la lluvia, Juliaca), la opera prima de Víctor Villegas. Por último, hay que mencionar a dos poetas todavía en ciernes -menores de 25 años- que también se atrevieron a publicar sus respectivos libritos: Alexander Hilasaca con “13 lascivas perversiones” (Checca, Puno) y Ronald Chuquija con “Silencios” (Galerías del alma, Puno).
Mención aparte merecen la soberbia antología “Hijos de puta (15 poetas latinoamericanos)” (Hijos de la lluvia, Juliaca) de Darwin Bedoya y la reedición del clásico “5 metros de poemas” (Qhala, Puno) de Carlos Oquendo de Amat, a cargo de José Luis Velásquez.
En narrativa destacan nítidamente, aunque no se difundieron en Puno, el cuentario “Bosque de luciérnagas” (Derrama Magisterial, Lima) de Darwin Bedoya y la novela “Vírgenes y herejes” (Bisagra, Huancayo) de Javier Núñez.
En el campo de los estudios literarios y lingüísticos figuran “Todas las sangres en debate: Científicos sociales versus críticos literarios” (Magreb, Lima) del crítico Dorian Espezúa (obra que tampoco circuló en la región) y “El discurso argumentado. Un enfoque lógico, normativo, dialectico, retórico y comunicativo” (DREP, Puno) del doctor Walter Paz.

La editorial: En este rubro, por walkover, el Grupo Editorial Hijos de la Lluvia (Juliaca), dirigido por Walter Bedregal, se lleva las palmas. Su mérito es haber publicado al menos la mitad de los innumerables títulos que anunció con toda pompa para el 2011. Qhala Editores (Puno), fundado por José Luis Velásquez, resultó -al parecer- una aventura efímera.

El personaje: El año pasado la tragedia del anciano poeta Efraín Miranda, quien sobrevive abandonado y lidiando con sus fantasmas en una casona ruinosa de la ciudad blanca, conmovió a unas cuantas almas ligadas a la cultura. Sendas notas y crónicas de Omar Aramayo, José Luis Velásquez y Javier Nuñez -que lo visitaron con ocasión de la FIL Arequipa 2011- denunciaron esta afrenta inmensurable a la poesía puneña. La intención era organizar siquiera una pollada en pro del autor de “Choza”; pero en Puno -por más que autoridades, políticos y demás farsantes, en el colmo del cinismo y la ignorancia, siguen mascullando eso de “tierra de artistas y poetas”- nada se concretó (a no ser que los hipotéticos benefactores hayan actuado con la más absoluta reserva).

El evento: El evento del año fue, sin lugar a dudas, el VIII Congreso Nacional Linguítico -Literario y I Internacional “Gamaliel Churata”, organizado por los alumnos de Educación (Especialidad de Lengua, Literatura, Psicología y Filosofía) de la Universidad Nacional del Altiplano. Dicho congreso se realizó en la ciudad de Puno, del 24 al 29 de octubre, y contó con la presencia de destacados escritores nacionales como Oswaldo Reinoso, Cronwell Jara, Oscar Colchado, etc. Cabe felicitar efusivamente a los estudiantes Mario Tinta, Verónica Ancco y Zico Rodríguez, sus principales propulsores.

Las revistas: Son tres las publicaciones de este tipo que, en su número inicial, circularon en Puno. “Mar del Sur”, bajo la dirección de los escritores Jorge Flórez y Luis Gallegos; “Letras del Lago”, dirigida por los poetas Luis Pacho y Víctor Villegas, y “Debonsái”, a cargo de los literatos Javier Núñez y Vicente Ytusaca. Ninguna de estas revistas pasó de la primera entrega. Tratándose de “Letras del Lago” la demora es entendible pues se lanzó recién a fin de año; en el caso de las restantes todo indica que debutaron y se despidieron.

El mamotreto: “¡Mata a esa chola de la waraca! ¡Mata a esa chola, carajo! Huelga antiminera de los aymaras en el Perú” (Arteidea, Lima) es el kilométrico membrete del mamotreto antiminero publicado el pasado año por el señor José Luis Ayala. Se trata ni más ni menos de una férrea defensa de los actos de salvajismo y barbarie cometidos, a nombre de los aymaras, por un tal Aduviri y sus compinches durante su huelga contra la minería formal en la región Puno. En el colmo de la desvergüenza el autor de “Mata a esa chola, etc.” llega a parangonar al cabecilla de los revoltosos con Túpac Amaru, Túpac Katari y otros héroes de la historia.

El papelón: El papelón del año ocurrió durante el VIII Congreso Nacional Linguítico -Literario y I Internacional “Gamaliel Churata” y lo protagonizó, otra vez, el señor Ayala. Varios estudiantes se le acercaron para pedirle un autógrafo. Ayala, muy orondo él, firmó uno, dos, ...cuatro ejemplares. Cuando se disponía a estampar su garabato en el quinto, se percató de que la obra no era suya sino de Oswaldo Reinoso quien hacía lo propio más allá. Resulta que los cándidos mozalbetes confundieron las canas y la barriga de Ayala con las del creador de “Los inocentes”. Huelga decir que el roche fue monumental.

En fin, hechas las sumas y las restas, el balance de las glorias y miserias de la literatura puneña en el 2011 es felizmente positivo.

* Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 01/01/2012.




jueves, 15 de diciembre de 2011

Los españoles no nos conquistaron, nos crearon*



Hoy por hoy pululan en la región ciertos intelectuales y dirigentes dizque “originarios” que, muy campantes, proponen “desoccidentalizar” o “descolonizar” el mundo andino; escarbar con uñas y dientes en pos de nuestras “verdaderas” raíces; preservar la “pureza” de las nacionalidades quechuaimaras y -los más levantiscos e intonsos- (re)fundar el Tahuantinsuyo o, a lo mejor, la república aimara so pretexto de la libre determinación de los pueblos. (Amparándose en estos dislates, algunos Atilas del altiplano hasta se dan el lujo de sitiar, quemar y saquear Puno.) Para ellos el único pilar de nuestra identidad es, qué duda cabe, la tradición andina. Si les preguntásemos: ¿qué hay del mestizaje? o ¿nada le debemos a España?, con indignación visceral y, cómo no, “originaria”, sacarían a colación la “leyenda negra” de la conquista española y sus “5 siglos de resistencia”. ¿Alguien dijo resentimiento?


Definitivamente a ellos no les recomendamos leer Quinientos años de mestizaje. Conquistadores y conquistados (2da edición, Legisprudencia, Arequipa, 2011) del doctor Juan Carlos Valdivia Cano. No se atrevan, les provocará no un dolor de cabeza sino un cólico biliar o, quién sabe, un derrame cerebral. Están advertidos. ¿Pero de qué trata este libro? Roger Vilca Apaza, su joven editor, responde: “Pues de lo que siempre hemos evadido y ante lo cual, a lo mucho, encogemos los hombros: de la contextura ética peruana; el resentimiento aquí, allá y más allá. La excusa es perfecta y no hay otra mejor: el ‘recuerdo’ de la conquista española que no queremos revisar, no tanto por evitar la fatiga, en tanto por el miedo a reconocer que no fuimos conquistados, sino, creados por un puñado de ‘hombres malditos’, cuyos valores, nobleza y cojones no tenemos (nunca tuvimos) y ya quisiéramos tener…”


Juan Carlos Valdivia es un abogado arequipeño que por azares de la vida nació en la provincia puneña de Azángaro. Estudió derecho en la UCSM y filosofía en la UNSA, casas de las cuales ahora es catedrático. Durante su estadía en Francia fue auditor de Gillez Deleuze, Michel Foucault y Robert Paris. Obtuvo importantes premios en el extranjero y publicó numerosos libros.


Aunque la primera edición de Quinientos años de mestizaje salió a luz en 1992, cuando se conmemoró precisamente 500 años de la conquista y colonización de América, sus planteamientos no han perdido vigencia. Según Juan Carlos Valdivia, los peruanos no somos conquistados ni conquistadores, ni españoles ni incas, sino herederos con propia identidad, producto del “connubio” hispano-indígena. Antes de ese hecho nuestro país y lo peruano simplemente no existían. Y es que el Perú no es sinónimo de Tahuantinsuyo, sostiene.


“Siendo el Perú -señala el autor- un producto de la conquista, y habiendo impuesto el conquistador su religión, su moral, su lengua, su estructura mental, sus costumbres, sus productos, su derecho, etc., nuestro mestizaje no puede ser sino predominantemente hispano u occidental, justamente por la religión (católica), la moral (cristiana), la lengua (europea), la estructura mental (greco-latina), el derecho (romano), que son variables decisivas, ingredientes esenciales, para determinar la pertenencia o no pertenencia cultural. La sangre y la etnia no son criterios culturales, aunque sean inseparables de ellos. Son irrelevantes para definir a qué cultura pertenece un individuo o comunidad, es decir, para determinar su identidad. Es un criterio racista. Lo que importa es el espíritu, es decir, la cultura en acción”.


Así pues, para Juan Carlos Valdivia, ese resentimiento antihispano y antioccidental (el “trauma de la conquista”) que consiste en identificarse exclusivamente con los conquistados abominando de los conquistadores (lo que no excluye un obscuro sentimiento de admiración por estos últimos), amen de denotar una actitud no precisamente andina sino occidental (dualismo, piedad cristiana), hace que el odio regrese mismo boomerang al propio interior del alma, trocándose para el resentido en veneno letal.


Finalmente, como dice el joven editor de Quinientos años de mestizaje, “quedan pues, amables lectores, cordialmente invitados a no leerlo”.

*Reseña publicada en el diario Correo (Puno), 14/12/2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

LETRAS (Y LENTEJAS) DEL LAGO



Letras del Lago. Literatura y otras heterodoxias (Puno, Año 10 - Nº 16 / Noviembre de 2011) es la nueva revista que los poetas puneños Luis Pacho y Víctor Villegas han lanzado al mercado cultural del altiplano. Letras del Lago (LL) es la continuación de Pez de Oro -revista literaria ya extinta- pero en un formato más ligero y, al menos en su número inaugural, con una carga ideológica tan explícita como abrumadora.
Desde ya aplaudimos la aparición de LL y le auguramos una larga vida, teniendo en cuenta que sus pares, si existen, prefiguran apenas un ralo herbaje que no promete flor alguna. Sin embargo, aclaramos que no compartimos su sesgo político. Antes bien, estamos en las antípodas. A continuación, exponemos sumariamente y con afán polémico nuestros principales reparos.


¿Heterodoxia? “Literatura y otras heterodoxias” es el subtítulo de LL. Su discurso debería ser entonces heterodoxo, es decir, a contracorriente de un dogma dominante. Veamos. En la página editorial (“Las letras en la hora de la des-globalización”), Pacho y Villegas arremeten contra el sistema, la ideología dominante-mercantilista [sic], el gran capital transnacional, las democracias liberales, la globalización, etc. El gran monstruo es el capitalismo, qué duda puede caber… ¿Será heterodoxo ese “pensamiento” en una región como Puno donde el 99.9 % de “intelectuales” (y no solo ellos) leen y escriben de izquierda a izquierda? Bah. Es más de lo mismo: archisabida monserga, dogma dominante, ortodoxia pura. En el altiplano toparse con un escritor que no sea “zurdo” es como hallar al unicornio azul.
Hay en el referido texto otra afirmación, por decir lo menos, sorprendente: “En el Perú, desde la década del 90 del siglo pasado, hemos vivido la época del latrocinio de nuestros recursos naturales, de la antipolítica y el terror con Fujimori y Montesinos”. (Soslayemos, por fútiles, los cuentos esos del “saqueo” y la “despolitización”). ¿Que la época del terror es culpa del ingeniero Fujimori? ¿Acaso Abimael Guzmán y su banda terrorista nada tienen que ver en el sanguinario asunto? ¿O es que Pacho y Villegas creen que nuestro ex presidente es un genocida y el cabecilla de Sendero un “genio del proletariado”?


El dinosaurio sigue ahí. LL acoge también un artículo de Juan Cristobal, “Arguedas y la situación política actual”, al parecer escrito a vuelapluma y muy soporífero para su corta extensión. La conclusión del poeta capitalino resulta, en verdad, un chiste anacrónico: “Creemos que la sociedad en su conjunto ya no puede seguir soportando todo este clima de injusticia... Debemos dar un gran salto y es a ese mundo que Mariátegui y Vallejo llamaron ‘socialista’. O ‘socialismo mágico’, como lo llamó Arguedas. Mundo que no se sabe por qué misteriosas razones se oculta”. Vaya descubrimiento, señor Juan Cristobal “Colón”; aunque le falta precisar cuál es la vía para dar ese “gran salto” a su edén socialista. Ya el “presidente” Gonzalo intentó hacerlo y por poco no se desbarranca con el Perú a cuestas. No es tan sencillo como brincar la tablita, créalo. Por otro lado, ¿a quién le interesa “ocultar” ese mundo colectivista que, gracias a sus fallas e imperfecciones congénitas, demostró su inviabilidad en la práctica (Rusia, China, Cuba, etc.), sino a los propios socialistas? A sus críticos, antes que esconderlo, nos conviene desnudarlo.
En LL hay asimismo una extensa entrevista al escritor Chano Padilla en torno a su itinerario vital, literario y, cómo no, político. “¿Considera que el socialismo es todavía la alternativa?”, le preguntan. “Es una alternativa, no sé si con otro discurso, no puedo decir si con otras estrategias, sin renunciar a sus ideales de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de la humanidad. Y la tendencia es esa. Veamos lo que pasa en América Latina. Los presidentes de los países son ‘socialistas’…”, responde el narrador puneño-abanquino. Por lo visto Chano cree que esos dichosos “ideales de mejorar la vida y el trabajo de la humanidad” son privativos del socialismo. ¿Ah sí? Los hechos no respaldan su lirismo, estimado profesor. El mejor mecanismo, si no el único, para producir riqueza y progreso es el libre mercado (praxis dixit). Los países del primer mundo están en esa onda, el resto -que ensaya modelos colectivistas, estatistas o populistas- naufraga aún en el subdesarrollo. Es más, como dice Andrés Oppenheimer, en el siglo XXI que un gobierno sea comunista, socialista, progresista, capitalista o supercapitalista importa un bledo, pues las alternativas son solo dos: crecer atrayendo más inversiones y exportando productos de mayor valor agregado, o seguir culpando a otros por la pobreza a fin de justificar desaciertos propios.


Mao y la “terruca”. Ojeando las últimas páginas de LL el lector tropieza con el poema “Mucho Tiempo Después Querido Mao Zedong”, de la señora Gloria Mendoza Borda. A decir verdad, algunos de sus versos son dignos de tirarlos por la borda. Helos aquí: “importa que se reafirme/ el nombre de Edith Lagos/ importa que se reafirme/ el nombre de Micaela Bastidas/ importa que se reafirme/ el nombre de Bartolina Sisa/ importa que se reafirme/ el nombre de Rita Puma / las legendarias”. No faltaba más. ¡La “terruca” Lagos encabezando una lista de auténticas heroínas! En fin, si la oda está dedicada a Mao, la tercera espada, otra cosa no se podía esperar.


La docta ignorancia. Finalmente LL publica un “Pronunciamiento de los escritores de Puno frente al último paro aymara” (27/05/11). En él se habla de bucólicos pueblos amenazados por el gobierno, y -por supuesto- se rechaza toda concesión minera, petrolífera o cualquier actividad extractiva permitida a las transnacionales porque resulta que la pachamama es sagrada. Definitivamente, para los suscriptores, el motor del desarrollo peruano no es la minería. Estos escribidores parecen ignorar que el progreso económico, científico y tecnológico del mundo actual sería impensable sin ella. Sus doctos cerebros no pueden asimilar que hoy por hoy prescindir de los minerales y los hidrocarburos significaría involucionar al paleolítico. ¿Será que nunca tuvieron su edad de oro?


Artículo publicado en el diario Correo (Puno), 02/12/2011

viernes, 18 de noviembre de 2011

Javier Núñez, Premio Nacional de Novela 2011 CONFESIONES DE UN HEREJE*



El 25 de octubre Bisagra Editores oficializó los resultados del Premio Nacional de Novela Corta “Ciudad Incontrastable” 2011 que dieron por ganador al escritor puneño Javier Núñez, con su novela “Vírgenes y herejes”. La premiación se realizará esta semana en Huancayo. En esta entrevista, Núñez cuenta cómo recibió la noticia del galardón, habla de su obra ganadora y anuncia la inminente publicación de otra novela suya, basada en la muerte de Ciro Castillo.
LA NOTICIA. ¿Cómo recibiste la noticia del premio?
El viernes 21 de octubre, por la tarde, mi celular sonó y no pude creer lo que me estaban diciendo. “¿Señor Javier Núñez?”, preguntó una voz. “Sí”, contesté seguro de mí mismo. “Le estamos llamando desde Huancayo…” Cuando escuché esa palabra mágica (Huancayo) hice una asociación rápida con el concurso de novela. “Los jurados acaban de dar el fallo… Su novela “Vírgenes y herejes” ganó el concurso…” No supe cómo reaccionar. Me sentí confundido, inmóvil…
¿No te alegraste?
Las llamadas que te informan que has ganado un premio son únicas, memorables. Las sensaciones que experimentas mientras te están hablando desde el otro lado del teléfono son misteriosas, inexplicables, son momentos de felicidad absoluta… Quise saltar de alegría o lanzarme al lago de emoción…
Y después a celebrar con los amigos…
Claro, quise compartir la noticia con los amigos más cercanos. Los llamé y celebramos con un brindis. Aún no podía creerlo, parecía un sueño. Temí despertarme en cualquier momento y romper la felicidad…
LA ESPERA. Luego ocurrió algo curioso, Correo lanzó la primicia el domingo 23 de octubre pero los organizadores no confirmaban aún los resultados… En Puno se pensó incluso que era broma. ¿Llegaste a dudar del premio?
Confieso que empecé a dudar. Es que el lunes aún no había resultados oficiales. A cada hora visitaba la web de Bisagra Editores y no se mencionaba nada con respecto al premio. Entonces pensé que era una broma.
Algo así le pasó a un famoso escritor italiano…
Ah, Alberto Moravia. Lo llamaron por teléfono diciendo que había ganado el Premio Nobel. Como es de esperar, el autor de “La romana” lo celebró a lo grande, inclusive hizo declaraciones a la prensa. Pero más tarde se enteró de que era una broma de mal gusto…
Pero felizmente en tu caso el anuncio se oficializó…
Sí, el martes 25 de octubre volví a revisar la web de Bisagra Editores, ya con pocas esperanzas. Vi mi nombre y me emocioné como la primera vez. No supe a quién llamar ni qué hacer. Les confirmé la noticia a los amigos. Ahora sí, el premio era mío y no estaba soñando…
LA NOVELA. ¿Cuánto tiempo te demandó escribir “Vírgenes y herejes”?
Esta novela la escribí durante el 2008, con una disciplina eclesiástica. Pero mucho antes estuve madurando la idea primigenia. La primera versión estaba narrada en varios planos. Eran dos novelas en un solo libro. Luego me di cuenta de que era necesario ajustar la historia. Muchos planos estaban sueltos; no había una cohesión perfecta entre sus partes.
¿Entonces la tuviste que reescribir?
En realidad, el 2009 la novela, como quien dice, descansó; no la toque para nada. El 2010 me tomé el tiempo para reescribirla. Taché todo lo que estaba demás. De 300 páginas me quedé con 200. Borré varios capítulos y añadí uno nuevo. De hecho, varios títulos desfilaron por la portada de la novela. El 2011 la corregí varias veces antes de enviarla al concurso.
¿Cómo está narrada la novela?
En la novela experimento varios tipos de técnicas narrativas habidas y por haber. Algunas son invenciones mías…
¿Hay un eje temático?
Con relación al tratamiento temático, quise que sea una novela total. Por poner un ejemplo, los temas que se abordan son: conflicto social en el país, conspiración, mito, leyenda, tradición, exotismo, fantasía, ciencia, masonería, civilizaciones legendarias, amor, sexo, aventura, venganza, muerte, etc.
A grosso modo, ¿de qué trata “Vírgenes y herejes”?
La historia se centra en Christopher de la Riva, aspirante a escritor, quien emprende una búsqueda obsesiva de un libro censurado, prohibido para católicos, y cuyos ejemplares fueron destruidos. Solo se conserva uno. El libro narra la historia de tres sujetos sacrofílicos que boicotearon en dos ocasiones una fiesta patronal en Puno (el 2 de febrero), profanaron iglesias, vírgenes y santos, torturaron a los curas, etc.
EL ANUNCIO. ¿Estás trabajando en algún otro libro?
Estoy dando los últimos retoques a una novela basada en Ciro y Rosario. Es una historia que combina ficción y realidad... Muy pronto circulará en las librerías.


* Entrevista publicada en el diario Correo (Puno), 17/11/2011.